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La piel tiene como principal función proteger el cuerpo de agentes climáticos como el sol. Por ello, si no existe una correcta protección, queda expuesta a sufrir diferentes tipos de patologías como alergias, dermatitis, fotodermatosis o fotosensibilización. Para cuidar la piel y prevenir la aparición de problemas dérmicos es importante elegir un protector solar adecuado y conocer qué elementos (medicamentos, cosméticos o perfumes) pueden actuar como fototóxicos sobre la piel.

Además, es importante hacer un buen uso de la crema solar. El filtro solar debe aplicarse a diario, los 365 días del año, incluso cuando el cielo está tapado o llueve, y se convierte en un imprescindible con la llegada del buen tiempo.

A continuación, vemos 10 consejos a tener en cuenta para elegir un buen filtro solar.

1. Un buen filtro solar no solo debe proteger de los rayos UVB (responsables de los daños inmediatos sobre la piel, como las quemaduras), sino también debe proteger de los rayos UVA (daños en el DNA de la piel, las células, los vasos y los tejidos).

2. Escoge filtros físicos, no químicos e inorgánicos que reboten los rayos UV antes que sean absorbidos por la piel. Este tipo de filtros se conocen como “SunBlock”.

3. Evita los filtros solares que contengan PABA en su formulación, pues el ácido para-aminobenzoico puede causar daño celular y hay una mayor incidencia de alergias relacionadas con él.

4. Debe ser foto estable, un producto solar estable ante el calor.

5. Mejor si el producto es de aplicación sencilla y cómoda para fomentar la reaplicación frecuente del filtro.

6. Cuidado con los protectores secundarios, aquellos que incluyen reclamos publicitarios sobre protección solar pero cuya función principal no es proteger la piel del sol como, por ejemplo, las cremas hidratantes con SPF15.

Potección solar

7. Los filtros solares deben incluir Filtros Biológicos en su formulación, que no son filtros solares como tal sino agentes antioxidantes que actúan junto con los filtros evitando la formación de radicales libres y potenciando el sistema inmunológico de la piel. Las vitaminas A, C y E entre otros son las más utilizadas. Actúan contra el envejecimiento cutáneo y los cánceres de piel fotoinducidos.

8. Lo último en formulación es incorporar a las fórmulas activos para la protección y reparación del ADN (DNA-Protect) dañado por los rayos UV, a través de enzimas que han sido aisladas de microorganismos extremófilos y cumplen funciones reparadoras.

9. ¡Cuidado! Los protectores solares también caducan. Con el paso del tiempo, sus componentes se van degradando como en cualquier otro producto. Por eso, no es recomendable utilizar fotoprotectores abiertos de un año para el otro ya que eso devalúa el factor de protección. La protección no será del todo completa por tanto se estará en riesgo de sufrir los efectos nocivos del sol.

10. Es básico reaplicar el filtro solar cada 2- 4 horas. El SPF es “dosis-dependiente”, es decir, que para conseguir el SPF que pone en el envase debemos usar una cantidad de producto igual a la que se usa para determinar que ese producto en dicha cantidad nos provee del SPF que indica, sino no conseguiremos dicho SPF