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Diferentes tipos de depresión
Los trastornos depresivos pueden presentarse de diferentes maneras, por eso se distinguen tipos separados de depresión según sus características como bien explica el National Institute of Mental Health (NIMH) en su artículo sobre la depresión :

Trastorno depresivo grave: afecta a la incapacidad para realizar la actividad diaria normal, trabajar, dormir, estudiar, comer,…lo que impide poder desenvolverse con normalidad
Trastorno distímico: o distimia, se caracteriza por ser de larga duración y tener unos síntomas menos graves al tipo anterior. No incapacita pero sí impide desarrollar una vida normal o sentirse bien.
Depresión psicótica: la enfermedad depresiva grave puede ir acompañada de alguna forma de psicosis, esto es, ruptura con la realidad, alucinaciones y delirios.
Depresión postparto: suele ocurrir en algunas mujeres dentro del primer mes después de dar a luz.
Trastorno afectivo estacional: la depresión aparece durante los meses de invierno cuando disminuyen las horas de luz y suele desaparecer durante la primavera o el verano.
Trastorno bipolar: se caracteriza por trastornos cíclicos en el estado de ánimo que van desde la alegría más elevada hasta la tristeza más profunda.
Alimentación para mejorar la depresión
La alimentación es el pilar fundamental para superar y mejorar un momento de depresión. Los bajos niveles en el cuerpo de neurotransmisores como la serotonina o la noradrenalina están relacionados con muchos de los síntomas de la depresión. Si aportamos estos nutrientes a nuestra dieta diaria podemos combatir estados de depresión o ansiedad. La pérdida del apetito o ansiedad por la comida en sí pueden ser síntomas de la depresión.

Cuando el sentimiento de tristeza es continuado lo correcto es acudir a un especialista médico. La alimentación también puede ayudarte, pero debes tener en cuenta, que la alimentación nunca es excluyente a otros tratamientos sino una ayuda o complemento a cualquier otra terapia.

En momentos de ansiedad, estrés, decaimiento, tristeza lo aconsejable es aumentar unos alimentos beneficiosos e intentar reducir otros que sólo contribuyen a agravar la depresión. Estos serían los alimentos permitidos o a aumentar:

Avena: equilibra y tiene efectos vigorizantes sobre el sistema nervioso
Germen de trigo: excelente fuente de nutrientes para las neuronas, aumenta la resistencia a la fatiga y mejora el rendimiento.
Garbanzo: son ricos en vitamina B, combaten la irritabilidad.
Almendra: sus vitaminas y minerales tonifican los nervios y fortalecen los músculos. Son energizantes y tonificantes.
Nuez: sus ácidos grasos esenciales, lecitina, fósforo y vitamina B6 tonifican el sistema nervioso.
Nuez de Brasil: su vitamina B1 es muy necesaria para la estabilidad del sistema nervioso.
Anacardo: la falta de magnesio y vitaminas B1 y B2 producen nerviosismo e irritabilidad. El anacardo lo evita.
Piñón: son muy nutritivos y tonificantes.
Aguacate: Aumenta la vitalidad de forma sana y natural.
Apio: bueno para el agotamiento o estados nerviosos, es un buen vigorizante y remineralizante natural
Sésamo: ayuda a mejorar el estado de ánimo, sobre todo, en momentos de gran actividad intelectual
También puedes tomar suplementos alimenticios enriquecidos o ricos en:

Levadura de cerveza: tonificante y revitalizante gracias a su gran aporte en vitaminas y minerales, especialmente oligoelementos
Jalea real: nutre y tonifica el sistema nervioso. Combate la astenia y el cansancio.
Lecitina: es un fosfolípido presente en las neuronas. Facilita la transmisión de los impulsos nerviosos.
Rodiola: mejora la respuesta ante situaciones de estrés físico y/o mental. Mejora el estado de ánimo y la concentración a la vez que reduce el cansancio físico.
Polen: es un concentrado de nutrientes con efecto tonificante y revitalizante.
Vitaminas B6 y B1: la carencia de estas vitaminas produce apatía y depresión.
Vitamina C: su carencia provoca cansancio y falta de tono vital. Encuéntrala en frutas y hortalizas frescas.
Folatos: consume legumbres y espinacas para evitar la fatiga y la depresión.
Hierro: la falta de este nutriente produce anemia y decaimiento.
Por el contrario, los alimentos a reducir o eliminar son:

Azúcar blanco: los dulces elaborados carecen de las vitaminas y minerales necesarios para el buen funcionamiento del sistema nervioso. Aunque pueden producir un efecto momentáneo de bienestar, a la larga agravan la depresión.
Grasa saturada: su consumo favorece la depresión, se encuentra en los alimentos de origen animal.
Bebidas estimulantes: la cafeína por ejemplo irrita y debilita el sistema nervioso.
Bebidas alcohólicas: su consumo habitual es causa de depresión nerviosa, ya que es depresor del sistema nervioso y muy malo para las neuronas.
Una buena alimentación puede ayudar a superar la depresión, al igual que el deporte, el contacto con la naturaleza o cualquier hábito que nos ayude a llevar un modo de vida saludable. Cambia tu estilo de vida y configura una dieta adecuada para mantener en equilibrio tu cuerpo y tu mente