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No importa cuál sea tu tipo de piel. Es decir, no importa en absoluto que tengas la piel grasa, seca o sensible. Mantener una rutina diaria de cuidado de la piel puede ser verdaderamente útil y adecuado a la hora de mantener la salud general de ésta, además de mejorar problemas específicos como por ejemplo podría ser el caso del acné, las manchas oscuras o las cicatrices.

Cualquier rutina diaria de cuidado de la piel tiene cuatro pasos básicos que puedes llevar a cabo por la mañana, y también antes de irte a dormir. Además, sobre todo por la noche, se puede convertir en un momento único para relajarte después de un día ajetreado, en especial si éste ha sido estresante:

Limpieza de la piel. Escoge un limpiador que no deja la piel tensa o reseca después de lavarla. Se aconseja limpiar tu rostro no más de dos veces al día, siendo preferible incluso hacerlo una única vez, en especial si tienes la piel seca y no utilizas ningún tipo de maquillaje. Debes evitar lavarte en exceso pensando que esto te brindará una mayor sensación de limpieza; al contrario, puede eliminar los aceites naturales presentes en la piel.
Utiliza un sérum. Un sérum natural con vitamina C, con factores de crecimiento, o con ingredientes péptidos, puede ser interesante cuando son aplicados por la mañana. Sin embargo, por la noche, tienden a funcionar mejor los sérums a base de retinol, o los retinoides recetados.
Aplícate crema hidratante. Aunque no lo creas, incluso las pieles grasas necesitan una crema hidratante. Pero si tu piel es grasa, lo mejor es usar una crema que sea ligera, a base de gel, y que además no sea comedogénica o que no bloquee los poros. En caso de que tu piel sea seca puedes optar por cremas hidratantes con cualidades humectantes, que contengan extracto de caracol.
Protector solar. Antes de salir a la calle lo más adecuado siempre es aplicarte un protector solar con al menos un índice de protección 30 SPF, y hacerlo 15 minutos antes de exponerte a los rayos del sol, puesto que el protector solar tarda un tiempo en activarse. Y aunque suele decirse lo contrario, la realidad es que los tonos de piel más oscuros precisan de una mayor protección solar, dado que la hiperpigmentación es más difícil de corregir.